LA ECONOMÍA SE MIDE EN LA CALLE

El Gobierno habla de orden económico, equilibrio fiscal y estabilidad. Y esos objetivos forman parte de cualquier discusión seria sobre el futuro del país.

Pero hay una pregunta que no puede quedar afuera: ¿cómo vive la gente mientras la economía intenta acomodarse?

Porque la economía no se mide solamente en una planilla, en un porcentaje de inflación o en un anuncio oficial. También se mide en el supermercado, en la farmacia, en la factura de luz y en la plata que queda a fin de mes.

Un jubilado que cobra la mínima recibe poco más de 505 mil pesos con el bono incluido. Y ese ingreso debe alcanzar para alimentos, medicamentos, servicios y vivienda.

El Gobierno sostiene que el orden fiscal es necesario para construir una economía sostenible. Desde la oposición, el cuestionamiento es otro: ¿cuánto tiempo puede sostenerse un modelo si una parte de la sociedad sigue haciendo esfuerzos para cubrir sus necesidades básicas?

No se trata de negar la importancia de bajar la inflación ni de desconocer los problemas que arrastra la Argentina. Se trata de discutir cómo se distribuyen los costos del cambio y quiénes tienen que soportar la mayor carga.

Porque ordenar las cuentas públicas es un objetivo económico. Pero mejorar la vida de la gente también debería ser una prioridad.

Y al final, más allá de los discursos, hay una medida que ningún gobierno puede esquivar: cómo vive la sociedad.

CONSIGNA: ¿El esfuerzo económico está dando resultados para la gente o todavía se siente demasiado en el bolsillo? 

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