ORDENAR LA ECONOMÍA ALCANZA?
Hay una discusión que atraviesa hoy a la Argentina.
Por un lado, el Gobierno sostiene que el orden de las cuentas públicas y la estabilidad económica son condiciones necesarias para cambiar el rumbo del país.
Pero desde la oposición aparece otra pregunta:
¿Qué pasa con la gente mientras ese cambio llega?
Porque detrás de cada número de la economía hay una persona.
Un jubilado que tiene que elegir qué pagar.
Un trabajador que siente que el sueldo no alcanza.
Un comerciante que necesita vender.
Una familia que posterga decisiones porque no sabe qué va a pasar mañana.
La discusión, entonces, no debería ser solamente déficit, inflación o equilibrio fiscal.
También debería ser cuánto cuesta vivir, cuánto puede consumir una familia y qué posibilidades tiene una persona de progresar.
El Gobierno puede decir que está construyendo las bases de una nueva Argentina.
La oposición puede cuestionar el costo social de ese camino.
Y entre esas dos miradas está la gente.
Quizás la pregunta no sea solamente si la economía está más ordenada.
La pregunta es:
¿Ordenar la economía alcanza si una parte de la sociedad todavía siente que no puede ordenar su propia vida?

